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Kuchub'al cuenta ya con su propia oficina y sala de ventas:Las oficinas de Kuchub'al están ubicadas en la primera calle, casa número tres de la colonia El Rosario de Quetzaltenango, Guatemala. Se trata de una pequeña casa de dos plantas que compartimos con los hermanos de Plataforma Agraria y con parte del equipo de la Unidad Ejecutora de la Pastoral de la Tierra Interdiocesana. La parte de abajo la hemos acondicionado para la exposición y venta de los productos de nuestros agremiados.
Comunicados de prensaEstos son los comunicados de prensa que emitimos durante los últimos meses del año.
Reportaje Especial:Origen del éxito de uno de nuestros distribuidores: Cafetería el Cáucaso Don Domingo Esperón es el propietario de la cafetería El Cáucaso, ubicada en la 4a. avenida de la zona 3 de Quetzaltenango. Nos sentamos alrededor de una mesa, él, su amable esposa, dona Esperanza, José Luis, su novia Tiburcia y yo. Comenzamos entonces a beber un café de delicado aroma y a disfrutar de una igual de deliciosa conversación. Don Domingo inició esta cafetería con la ayuda de Doña Esperanza hace cinco años. Las ventas no habían sido muy buenas a pesar de estar ubicada la cafetería en un punto excepcional. Justo donde confluyen tales y cuales calles y por donde circulan las personas que descienden de los autobuses en la séptima calle y se dirigen hacia el parque Benito Juárez, el mercado de la Democracia, las Universidades ubicadas en esta zona y otros comercios y entidades bancarias. Faltaba algún atractivo particular que le distinguiera del resto de pequeñas cafeterías y comedores que abundan en la zona. Fue por casualidad que se encontraron con José Luis. El llegaba de San Marcos un martes, luego de una noche de parranda extrema y necesitaba con urgencia una taza de café negro como sus... ojos para al menos despertar y no dormirse en los primeros cinco minutos de la plática del obispo. Venía sufriendo además porque en todo el camino parecía que el mundo se había puesto en su contra: no había encontrado ni una sola cafetería abierta, sólo cantinas, pero él sabía de sobra lo que podía encontrar y lo que no en esos lugares. Por su parte, la cara de preocupación de Domingo cuando ció entrar a José Luis no se debía a que le pareciera un facineroso matutino y madrugador, sino a que el día anterior había olvidado comprar café y la cara de José Luis denotaba que era esa la primera palabra que iba a salir de su boca. Y no se equivocó. "¡Un café, porfa!", dijo José Luis al cruzar el umbral con voz todavía aguardientosa. ¡Nuai", dijo Domingo por toda respuesta, pero eso no podía contener a nuestro amigo. "Usté ponga el agua que yo pongo el café", le dijo y salió en carrera hacia un vehículo de vidrios polarizados, de esos que suelen utilizar los llamados narcos. Domingo no tuvo tiempo ni de nada; hubiera querido cerrar la puerta, pero ¿y si venía armado? Así que en el segundo que tardó José Luis en volver, toda su vida cruzó frente a sus ojos. No había nada que hacer. Llenó la jarra de agua y la puso sobre la hornilla y dejó que el intruso se apoderara abusivamente de su pequeña cocina. Pero de pronto el milagro se hizo: un delicioso y delicado aroma se desprendió de la jarrilla, inundó la cafetería, se escapó por las rendijas de la puerta de cristal y fue penetrando en el olfato de los caminantes de la avenida. En menos de lo que lee usted esta historia el pequeño local se encontraba saturado de personas que igual de zurumbas que José Luis se bajaban de las camionetas chompiperas ansiando un café que les volviera a la vida. Se armó entonces el negocio. A partir de entonces don Domingo y Doña Esperanza se han convertido en los más exitosos cafeteros de la zona y los mejores distribuidores de café orgánico de Kuchub'al. Fernando Soto Tock
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